Carolina Navas, abogada de profesión y comediante por vocación, es el vivo ejemplo de que los sueños no tienen fecha de caducidad. Más conocida como la Tía Resentilia, este personaje que mezcla humor, crítica social y vivencias familiares la ha llevado a los escenarios más importantes de Colombia y a ganarse el corazón de miles de seguidores en redes sociales.
En el nuevo episodio de Detrás del Like, Carolina conversa sobre el camino que la llevó a cambiar las audiencias judiciales por las tablas del stand-up comedy. Aunque siempre soñó con ser fiscal y trabajó varios años en la Fiscalía, la vida le mostró que su verdadera pasión estaba en hacer reír. “Si yo tuviera que escoger un trabajo que amaría, incluso sin que me pagaran, sería hacer humor”, confiesa.
El humor como justicia y terapia
Su formación en derecho no quedó atrás: aprendió a transformar la argumentación jurídica en premisas y remates cómicos. “El derecho me dio la capacidad de argumentar; en la comedia también planteas una premisa y convences al público, solo que el fallo no es una sentencia, sino la risa y el aplauso”, explica.
Para Carolina, la comedia es mucho más que entretenimiento: es una forma de sanación y justicia social. A través de la Tía Resentilia retrata a esas mujeres invisibilizadas que crecieron entre prejuicios, machismo y falta de oportunidades para disfrutar la vida. Su show Oigan a mi tía es un homenaje a las abuelas y tías que criaron generaciones completas sin pensar en sí mismas.
De Sábados Felices al teatro lleno
Su primera gran vitrina fue Sábados Felices, donde ganó varias participaciones con su personaje. Luego vinieron los bares, las rutinas de prueba y los montajes teatrales, hasta consolidarse con funciones a teatro lleno en Bogotá. Solo este año ha logrado mantener en cartelera más de 25 funciones de su show, siempre con un mensaje detrás: la risa también libera y empodera.
En Instagram y TikTok, Carolina suma cientos de miles de seguidores que disfrutan a la Tía Resentilia, un personaje que se queja, critica y reflexiona, pero siempre desde el humor. Gracias a un video viral en diciembre pasado, creció más de 50 mil seguidores en pocas semanas. Sin embargo, para ella la fama no es un fin en sí mismo: “Lo importante no es que me reconozcan en la calle, sino que la gente compre boletas para ir al teatro”.
Hoy Carolina sigue siendo abogada y funcionaria pública, mientras combina su vida laboral con su carrera artística y su rol de madre. Ese equilibrio es parte de su mensaje: sí hay tiempo para perseguir los sueños, aunque implique esfuerzo y disciplina.
“Cada sábado, cuando me paro en el escenario, digo: gracias, ya fui feliz. Hacer reír es un don, y yo quiero usarlo para recordarle a la gente que siempre vale más lo que somos que lo que hacemos”, concluye.