Durante años nos enseñaron que el éxito se mide en cargos, logos y sueldos. Que entre más alto el puesto, más completa debería sentirse la vida. Pero hay historias —pocas, valientes— que vienen a romper esa narrativa. La de Carolina Angarita Barrientos es una de ellas.
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En este nuevo episodio de Detrás del Like, Carolina no vino a hablar de logros. Vino a hablar de quiebres. De esos silenciosos, incómodos, que no se postean en LinkedIn, pero que lo cambian todo.
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Una niña criada entre libros… y magia
Carolina creció en una casa donde el aprendizaje no era una obligación, sino una forma de vivir. Hija de una madre psicóloga, pionera académica y fundadora de instituciones, y de un padre brillante, rebelde e intelectual, su infancia estuvo marcada por el estudio, la curiosidad y el pensamiento crítico.
Pero también por algo más difícil de explicar: una conexión temprana con la magia. No la de los trucos, sino la de la intuición. De niña, Carolina creía que podía detener la lluvia rezando. Y lo hacía. Esa certeza infantil —la de que la vida responde cuando uno confía— se iría apagando con los años.
Como a muchos, el sistema le enseñó otro libreto: sangre, sudor y lágrimas. Lucha. Sacrificio. Aguante.
El periodismo: decir que sí antes de saber cómo
Su carrera comenzó en el periodismo, casi por accidente y casi por osadía. Carolina aprendió pronto una de las lecciones que la acompañaría toda la vida: a veces la boca dice que sí antes de que la mente entienda cómo. Y ese salto al vacío, lejos de hundirla, la empujó.
Desde muy joven se sentó en mesas grandes, asumió responsabilidades enormes y entendió que la seguridad no siempre nace del conocimiento, sino de la disposición a aprender en el camino.
El mundo corporativo y la cima… que también ahoga
Vicepresidenta de programación y mercadeo de RCN Televisión. Altos cargos en Google y Discovery. Decisiones estratégicas. Reconocimiento. Desde afuera, la definición clásica del éxito.
Pero por dentro, algo no encajaba.
Carolina describe esa etapa con una imagen poderosa: sentirse ahogada en su propia vida. Ataques de ansiedad. Un vacío en el pecho. Llorar sin entender por qué. Haber “hecho todo bien” y aun así sentirse rota.
El punto de quiebre llegó una noche cualquiera… y se profundizó con una llamada que lo cambiaría todo: su padre tenía cáncer metastásico.
Ahí, cuando el ruido externo se apaga, aparece la pregunta que nadie quiere hacerse:
¿Esta vida que construí es realmente la que quiero vivir?
Renunciar al cargo para recuperar la voz
Salir del mundo corporativo no fue solo una decisión profesional. Fue un acto de fe. Carolina habla sin romantizarlo: hubo miedo, síndrome del impostor, terror económico y una pregunta constante sobre el qué dirán.
Pero también ocurrió algo inesperado: al soltar el título, su voz empezó a escucharse más fuerte. Sin cargo, sin logo, siendo solo ella, Carolina empezó a ganar un nuevo tipo de estatus: el de la coherencia.
La humildad, redefinida
Uno de los momentos más potentes de la conversación llega cuando Carolina redefine la humildad. No como hacerse pequeña. No como esconder los talentos. No como callar para no incomodar.
Sino cómo aceptar —sin culpa ni vergüenza— los dones que nos fueron dados y ponerlos al servicio del mundo.
Enterrar el talento no es humildad. Es miedo.
El método del Plan A: mirarse hacia adentro
De su propio proceso de reconstrucción nació el método del Plan A: una ruta de cinco pasos basada en introspección, neurociencia, espiritualidad práctica y acción consciente. Un camino que no promete atajos, pero sí claridad. Que no busca inflar el ego, sino alinear propósito, negocio y servicio. Que parte de una premisa radical en estos tiempos: antes de construir algo afuera, hay que ordenarse por dentro.
Redes sociales: ocupar el espacio desde la luz
Paradójicamente, Carolina llegó a las redes sin entusiasmo. Con prejuicios. Con distancia. Hasta que entendió algo clave:
Si las personas que tienen algo genuino para aportar no ocupan ese espacio, alguien más lo hará. Y no siempre desde el amor.
Hoy, sus redes son una extensión de su mensaje. No grita. No vende humo. Comparte desde la experiencia, la vulnerabilidad y la coherencia.
Cuando el éxito deja de hacer ruido
La historia de Carolina Angarita Barrientos no es la de una mujer que lo dejó todo. Es la de una mujer que se eligió. Que entendió que el verdadero éxito no siempre se siente eufórico. A veces se siente en paz. Y que, aunque el miedo nunca desaparece del todo, hay una certeza que lo calma:
Si la vida nunca te ha soltado, ¿por qué habría de hacerlo ahora?
Este episodio de Detrás del Like no es una entrevista. Es una invitación. A escucharte. A dejar de guerrearte. A recordar —como aquella niña que creía detener la lluvia— que la magia no se perdió. Solo estaba esperando que volvieras a creer.
