En la superficie, María Paula Pasquier tenía la vida que muchos soñaban: una trayectoria ascendente en el mundo corporativo, cargos estratégicos en agencias digitales, un rol determinante en el crecimiento de Rappi, estabilidad económica, reconocimiento profesional y una imagen impecable hacia afuera. Pero detrás de ese brillo había un cansancio profundo, heridas abiertas desde la infancia, una lucha silenciosa con la autoexigencia y una desconexión emocional que solo se hizo evidente cuando la vida la obligó a detenerse.
Escucha el episodio completo en Youtube.
Durante este capítulo de Detrás del Like, María Paula reconstruye su historia con una honestidad que desarma. Su narrativa está llena de quiebres, intuiciones, búsquedas, renuncias necesarias y la consolidación de un camino propio que nunca imaginó recorrer: el de convertirse en canal, terapeuta y acompañante espiritual a través de los registros akáshicos.
Escucha el episodio completo en Spotify.
Un mundo que la celebraba, un cuerpo que la traicionaba
En su infancia y adolescencia, María Paula fue una niña sensible, extremadamente perceptiva y abierta a lo espiritual, aunque no tenía un lenguaje para nombrarlo. Esa sensibilidad convivió con un rasgo que la marcaría por años: la autoexigencia extrema. Con el tiempo, esa exigencia derivó en una relación dolorosa con la comida y el cuerpo, una lucha que describe como una batalla constante entre el control y la culpa, entre el deseo de “funcionar” y el agotamiento que nadie veía.
Mientras su carrera avanzaba, su vida interna se fragmentaba. Se acostumbró a rendir siempre, a no fallar, a no parar. Hasta que su cuerpo empezó a hablar más fuerte que ella.
El éxito profesional que no alcanzaba para sostener
María Paula Pasquier construyó un camino sólido en el mundo digital y corporativo. Trabajó en agencias de renombre, lideró equipos, escaló posiciones y finalmente llegó a Rappi, donde vivió uno de los capítulos más intensos de su carrera. Era admirada, talentosa y muy buena en lo que hacía.
Pero había un problema: no era feliz.
El ruido del éxito externo tapaba una verdad incómoda que con el tiempo dejó de ser ignorada: estaba viviendo en piloto automático, desconectada de sí misma, anestesiada y agotada emocionalmente. La vida perfecta desde afuera no coincidía con lo que ella sentía por dentro.
El punto de quiebre: la maternidad y la pandemia
El embarazo de su hija, Sofi, marcó el comienzo de un despertar emocional. Su sensibilidad se amplificó y su intuición comenzó a abrir caminos que antes ignoraba. A esa transformación íntima se sumó la pandemia, un momento que la obligó a enfrentarse a una pregunta que había evitado durante años:
“¿Esta vida que tengo… es realmente la que quiero?”
Las circunstancias externas se convirtieron en una oportunidad interna: dejar Rappi y todo lo que representaba. No por fracaso, no por incapacidad, sino por amor a su hija y por la necesidad urgente de encontrarse a sí misma.
El descubrimiento que cambió su rumbo: los registros akáshicos
En medio de su búsqueda llegó a los registros akáshicos, una herramienta espiritual que no solo transformó su vida, sino que abrió un canal que desconocía. Empezó como paciente, luego como aprendiz, y finalmente como canal. Lo que inició como una curiosidad terminó convirtiéndose en una misión.
Comenzó a atender personas cercanas. Luego desconocidos. Luego cientos de personas que llegaban a ella sin buscarla literalmente: por recomendación, por coincidencia, por necesidad emocional.
Hoy suma más de 500 terapias individuales, acompañamientos profundos y formaciones en las que enseña a otros a abrir su propia intuición, a escucharse, a sanar.
Sanar para poder acompañar
María Paula no romantiza su proceso. Habla con sinceridad de las recaídas, de las sombras, de las resistencias. De las memorias que tuvo que enfrentar sobre su relación con la comida, su autoexigencia y el dolor emocional que había guardado por años. Solo cuando se permitió mirar su propia historia sin filtros, pudo convertirse en una guía genuina para otros.
Su trabajo actual no viene desde un lugar místico ni idealizado. Ella misma lo define como un puente entre lo espiritual y lo práctico. Entre la energía y la acción concreta. Entre la intuición y la responsabilidad.
La mujer que salió del molde
La historia de María Paula es la historia de una mujer que dejó de sostener lo que ya no le quedaba bien. Una mujer que renunció a lo que la sociedad etiqueta como “éxito” para construir una vida con sentido. Una mujer que entendió que la sanación no es un destino, sino un camino lleno de capas, recaídas, despertares y revelaciones.
Hoy, desde los registros akáshicos, la formación energética y su práctica terapéutica, acompaña a personas que, como ella en su momento, parecen tenerlo todo… pero no tienen paz.
Su historia demuestra que a veces perderlo todo —el estatus, el rol, la identidad profesional— es la única forma de encontrarse de verdad.
