Este capítulo de Detrás del Like no es solo una entrevista: es un viaje íntimo por el dolor, la culpa, la fe y la transformación. Paula Castillo Lenis conversó con Carolina Jiménez, una madre que convirtió el diagnóstico devastador de su hija en una misión de vida que hoy impacta a cientos de familias.
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Su historia no comienza con una fundación ni con un movimiento social. Comienza con una niña esperada con ilusión, un embarazo aparentemente normal y una madre primeriza llena de sueños.
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Una gestación tranquila, un giro inesperado
Carolina tenía 27 años cuando quedó embarazada. Aunque no fue un embarazo planeado, sí fue profundamente deseado. Los primeros meses transcurrieron con normalidad: controles al día, buena salud, ilusión familiar intacta.
Pero en el séptimo mes algo cambió.
Una disminución en los movimientos del bebé encendió las alarmas. Carolina acudió a urgencias y fue hospitalizada durante 20 días por riesgo de parto prematuro. Finalmente, su hija Salomé nació a las 37 semanas. Todo parecía indicar que estaba sana.
Hasta que la realidad empezó a mostrar otra cara.
El momento que partió su vida en dos
Salomé tenía apenas un mes de nacida cuando Carolina notó que “algo no estaba bien”. Su hija no reaccionaba como otros bebés. No fijaba la mirada, no sostenía la cabeza, no seguía objetos.
Comenzó entonces un peregrinaje médico que ninguna madre quiere recorrer.
Después de múltiples valoraciones, estudios y silencios prolongados en consultorios, llegó el diagnóstico que cambiaría todo: parálisis cerebral infantil, derivada de una hipoxia neonatal (falta de oxígeno al nacer).
Carolina recuerda ese momento como el más duro de su vida.
Sintió culpa. Sintió miedo. Sintió rabia. Se preguntó si había hecho algo mal durante el embarazo. Si pudo haberlo evitado. Si su cuerpo había fallado.
Pero, sobre todo, sintió que el mundo que había imaginado para su hija se derrumbaba.
El duelo invisible que viven los padres
En la entrevista, Carolina habla sin filtros sobre el duelo que nadie ve: el duelo por el hijo que imaginaste.
“No solo enfrentas una condición médica. Enfrentas la ruptura de expectativas”, explica.
Las terapias comenzaron casi de inmediato: física, ocupacional, de lenguaje. La rutina familiar cambió por completo. Las citas médicas reemplazaron salidas. Las preocupaciones financieras aumentaron. La incertidumbre se volvió constante.
Hubo momentos de agotamiento extremo. Días en los que pensó que no podía más. Noches en las que lloraba en silencio.
Pero también hubo una decisión firme: no dejar que el diagnóstico definiera los límites del amor ni del futuro de su hija.
De madre desbordada a voz de esperanza
Con el tiempo, Carolina entendió algo poderoso: el problema no era solo la condición de su hija, sino la desinformación, el estigma y la soledad que enfrentan las familias.
Así nació la Fundación Soy Salomé Nieto, un proyecto que comenzó como una forma de documentar el proceso y terminó convirtiéndose en una red de apoyo para padres, madres y cuidadores.
La fundación trabaja para:
- Acompañar emocionalmente a familias con hijos en condición de discapacidad.
- Brindar orientación sobre rutas médicas y terapéuticas.
- Sensibilizar a la sociedad sobre inclusión real.
- Romper mitos alrededor de la parálisis cerebral y otras condiciones neurológicas.
Lo que empezó como una historia personal se transformó en un movimiento con propósito.
“La discapacidad no es el fin, es otra forma de vida”
Uno de los mensajes más contundentes de la entrevista es la forma en que Carolina resignificó la palabra discapacidad.
Ella insiste en que el mayor reto no es la condición física, sino las barreras sociales: la falta de empatía, la poca inclusión educativa y laboral, la invisibilización.
Habla también de la importancia de aceptar el proceso emocional sin culpas. De permitirse sentir tristeza sin quedarse atrapado en ella. De pedir ayuda.
Y sobre todo, de comprender que el amor no necesita condiciones.
El poder de mostrar lo que nadie muestra
En redes sociales, Carolina decidió compartir no solo los avances de su hija, sino también los días difíciles. Las hospitalizaciones. Las crisis. El cansancio.
Porque detrás del “like” hay una vida real.
Su testimonio en el programa desmonta la narrativa edulcorada que muchas veces se construye alrededor de la maternidad. No romantiza el dolor, pero tampoco lo convierte en tragedia eterna.
Habla de resiliencia con los pies en la tierra.
Una transformación que también fue personal
La Carolina que recibió el diagnóstico no es la misma que hoy lidera una fundación. Ella misma reconoce que su hija la obligó a replantearse prioridades, a fortalecer su espiritualidad y a descubrir una capacidad de liderazgo que no sabía que tenía.
Aprendió a navegar sistemas médicos complejos. A defender derechos. A educar a otros. A sostener emocionalmente a familias que recién empiezan este camino.
Lo que comenzó como supervivencia terminó convirtiéndose en propósito.
Un capítulo que va más allá de la entrevista
La conversación en Detrás del Like no es solo la historia de una madre. Es un espejo para cualquier persona que haya atravesado una crisis inesperada.
Es un recordatorio de que la vida no siempre se ajusta al plan, pero sí puede transformarse en algo profundamente significativo.
Carolina Jiménez no eligió el diagnóstico de su hija.
Pero sí eligió qué hacer con él.
Y esa decisión cambió no solo su historia, sino la de muchas otras familias que hoy encuentran en ella una voz, una guía y, sobre todo, esperanza.
