En un ecosistema digital saturado de likes, métricas de vanidad y ruido, Mariajosé Quiceno propone algo radical: volver a la conversación. No a la pose, no al personaje, no al ego. A la conversación honesta, vulnerable y con propósito.
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En el nuevo episodio de Detrás del Like, Paula Castillo Lenis conversó con la vicepresidenta de Reputación y Comunicaciones de Bancolombia, autora del libro La voz del líder y una de las voces más influyentes en LinkedIn en Colombia, desnuda el detrás de cámaras de su historia: una vida marcada por cicatrices físicas, silencios sociales, liderazgo corporativo, una batalla jurídica contra el acoso escolar y una decisión irrevocable de convertir su voz en puente para otros.
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La niña de Manizales que entendió que la belleza no era física
Mariajosé nació en Manizales, en una familia liderada por una madre soltera que le enseñó a soñar en grande. Creció en un colegio tradicional, en aulas de más de 50 niñas, en una ciudad pequeña de menos de 500.000 habitantes. Nada en su contexto anticipaba que décadas después estaría al frente de la reputación del banco más grande del país.
Pero hubo un punto de quiebre. A los 10 meses de nacida sufrió un accidente que le provocó quemaduras en el 60% de su cuerpo. Perdió movilidad en un brazo y durante su infancia no pudo hacer muchas de las actividades que otros niños hacían con naturalidad.
Lo que pudo convertirse en una condena se transformó en una escuela interior. Mientras otros jugaban, ella leía. Mientras otros corrían, ella escribía. En una sociedad profundamente mediada por lo físico, entendió algo temprano: la belleza real no estaba en la piel, sino en la profundidad del alma.
Esa herida, lejos de limitarla, le dio una obsesión: no quería que la recordaran como “la niña quemada”, sino como alguien valiosa por lo que pensaba y aportaba.
25 años de trabajo: nadie nace vicepresidente
En un país donde a veces se romantiza el éxito rápido, Mariajosé insiste en algo incómodo pero necesario: “Uno no nace vicepresidente”.
Estudió Comunicación Social en la Universidad de Manizales y se enamoró de la comunicación corporativa. Durante más de 25 años ha acompañado organizaciones, aprendiendo a navegar culturas empresariales, jerarquías, egos y crisis.
Hoy, desde Bancolombia, lidera la reputación de una entidad con millones de clientes y decenas de miles de empleados. Pero su visión rompe con el relato tradicional del mundo corporativo:
No se trata de vender productos financieros. Se trata de hacer país. Para ella, la clave está en alinear el propósito personal con el propósito organizacional. Cuando eso ocurre, el trabajo deja de ser un cargo y se convierte en una causa.
El liderazgo cambió: ya no se premia la distancia, se exige humanidad
Durante décadas, el liderazgo se construyó sobre la discreción, la distancia de poder y el silencio emocional. El líder no mostraba debilidad. No contaba sus frustraciones. No hablaba de salud mental.
Hoy, según Mariajosé, ese modelo está agotado. Las nuevas generaciones no buscan líderes perfectos, buscan líderes humanos. Personas que digan: “Hoy no me salieron bien las cosas”, “Estoy frustrada”, “Esto me dio miedo, pero lo intenté”.
Ella misma lo reconoce: cada vez que se para frente a una cámara, aparece el síndrome del impostor. Mientras algunos la ven como una mujer segura y poderosa, ella sigue escuchando esa voz interna que duda.
Y ahí introduce uno de los conceptos centrales de su libro: los “ladrones de la voz”.
Los ladrones que nos dejan mudos
En La voz del líder, Quiceno identifica cinco “ladrones” que nos roban la capacidad de hablar con claridad. Dos de ellos son especialmente potentes:
- La autocrítica excesiva: nos criticamos 90% más de lo que otros nos criticarían.
- La ansiedad social: el miedo a cómo seremos percibidos consume más de la mitad de nuestra energía antes de abrir la boca.
¿Cuántas veces hemos guardado silencio en una mesa familiar o en una reunión de trabajo por miedo a incomodar?
Para ella, liderar no es tener un cargo alto. Es atreverse a conversar cuando importa.
Por eso propone la “fórmula VOICE”:
- Visualizar la oportunidad.
- Declarar la intención.
- Conectar con la expectativa del otro.
No se trata de hablar por hablar. Se trata de hablar para construir.
Cuando el silencio casi cuesta una vida
Uno de los momentos más duros de su historia fue el episodio de acoso escolar que vivió su hijo adolescente. Un caso de violencia psicológica y ciberacoso que lo llevó a una condición clínica con riesgo de vida.
Con el tiempo, Mariajosé entendió que el problema no era solo el agresor. Era el silencio colectivo.
Faltó conversación en la casa.
Faltó conversación en el colegio.
Faltó conversación entre padres.
Esa experiencia la llevó a impulsar el movimiento contra el acoso escolar y a librar una batalla jurídica para que el ciberacoso y el daño psicológico fueran reconocidos y regulados.
Hoy su hijo está bien. Más fuerte. Con voz propia. Pero la lección quedó tatuada: cuando no enseñamos a hablar, dejamos indefensos a nuestros hijos.
Criar líderes sin apagar su voz
Madre de dos hijos —un adolescente y una pianista de 11 años que ya ha representado a Colombia en escenarios internacionales—, Mariajosé reconoce que liderar en casa es incluso más desafiante que hacerlo en una gran organización.
Porque en casa no hay cargo que valga. Solo conversación.
Poner límites, decir no, conectar con la expectativa del otro y declarar intenciones claras son prácticas que aplica tanto en juntas directivas como en discusiones sobre permisos para salir hasta tarde.
La coherencia, dice, es el verdadero liderazgo.
LinkedIn como terapia y propósito
En LinkedIn, Mariajosé publica casi a diario. Sin parrilla de contenidos. Sin estrategia comercial. Sin monetización. Escribe desde lo humano. Desde lo que le pasa. Para algunos es excesivo. Para otros, inspirador. Para ella, es propósito.
Después de la crisis de su hijo tomó una decisión: levantarse cada día a acompañar a otros a encontrar su voz. Si una sola persona, en medio de la tristeza, encuentra en sus palabras una gota de esperanza, el esfuerzo vale la pena.
“Las marcas personales no son ego. Son vehículos al servicio de la sociedad”, afirma.
Bienestar: la nueva riqueza
Mariajosé comienza su día a las 4:00 a.m. Agenda todo, incluso el cepillado de dientes. Medita, hace pilates, va a terapia semanalmente y protege espacios de autocuidado con la misma disciplina con la que protege una junta estratégica.
Porque una voz cansada no inspira, una voz agotada no decide bien, una voz triste no guía. En un mundo infoxicado por noticias, redes sociales y cadenas de WhatsApp, el silencio consciente se volvió una herramienta de liderazgo.
Somos lo que conversamos
Al final del episodio, deja una invitación poderosa: medir el año no por ingresos, sino por conversaciones.
¿Cuántos cafés significativos tendremos?
¿Cuántas mesas nos atreveremos a intervenir?
¿Cuántas veces diremos lo que importa con respeto y claridad?
En un país polarizado, en una era de historias únicas y narrativas extremas, su mensaje es simple y urgente: más voces, más colores, más matices.
Porque el liderazgo no es una capa de superhéroe, es una decisión diaria de conversar cuando sería más fácil callar.
Y tal vez, detrás de cada like, lo que realmente necesitamos no es aprobación. Es una voz que nos recuerde que hablar —con propósito— puede salvarnos de los otros… y de nosotros mismos.
