Hay pérdidas que la sociedad todavía minimiza. Mientras quienes las viven sienten que el mundo se les viene encima, a su alrededor escuchan frases como «era solo un perro», «ya tendrás otro» o «no llores tanto por un animal». Sin embargo, para millones de personas una mascota no es simplemente un animal de compañía: es familia, refugio, rutina, amor incondicional y, muchas veces, el único ser que está presente en los días buenos y en los peores.
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Ese fue precisamente el punto de partida de la nueva conversación de Detrás del Like con Paula Gil, terapeuta energética y creadora de las llamadas cirugías cuánticas, quien regresó al podcast para hablar no de su trabajo, sino del episodio más doloroso de su vida: la inesperada muerte de Aloja, la perrita que inspiró la escritura de De Patitas en el Cielo, un libro pensado para acompañar a quienes atraviesan el duelo por la pérdida de una mascota.
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Una despedida que llegó cuando nadie la esperaba
La historia de Aloja dista mucho de la despedida que muchos imaginan cuando un animal llega a la vejez. Tenía apenas tres años y, salvo algunos vómitos ocasionales, era una perrita sana. Tras consultar con varios especialistas, una clínica recomendó realizarle una endoscopia para identificar el origen del problema.
Lo que debía ser un procedimiento diagnóstico terminó convirtiéndose en una tragedia.
Durante el examen se produjo una perforación que desencadenó un rápido deterioro de su estado de salud. A pesar de los esfuerzos médicos, incluyendo una transfusión de sangre, Aloja falleció al día siguiente. La muerte fue tan inesperada que, además del dolor, dejó en Paula una profunda sensación de culpa por haber autorizado un procedimiento que buscaba ayudarla.
«¿Qué habría pasado si hubiera tomado otra decisión?» fue una pregunta que la acompañó durante mucho tiempo.
El duelo por una mascota también merece ser reconocido
Uno de los aspectos más impactantes de la conversación es la manera en que Paula describe la soledad emocional que sintió después de perder a su perrita.
En aquel momento —recuerda— el duelo por una mascota todavía no era ampliamente validado socialmente. Aunque el dolor era inmenso, sentía que incluso debía justificar sus lágrimas porque muchas personas le repetían que «solo era un animal».
Hoy el panorama ha cambiado parcialmente. Cada vez más hogares consideran a perros y gatos miembros de la familia, y la legislación también ha evolucionado al reconocer a los animales como seres sintientes y no como simples bienes materiales.
Sin embargo, continúa existiendo una deuda emocional con quienes viven este tipo de pérdidas.
Del dolor nació un libro
En lugar de quedarse atrapada en la culpa, Paula decidió aplicar sobre sí misma las herramientas energéticas que llevaba años enseñando.
Comenzó escribiendo ejercicios para transitar su propio duelo y pronto descubrió que otras personas que habían perdido a sus mascotas encontraban alivio al realizarlos. Lo que empezó como apuntes personales terminó convirtiéndose en un libro completo.
Así nació De Patitas en el Cielo, una guía práctica diseñada para ayudar a transformar el sufrimiento en gratitud y permitir que el recuerdo del animal permanezca desde el amor y no desde el dolor.
¿Por qué el vínculo con una mascota puede ser tan profundo?
Durante la entrevista, Paula comparte su visión sobre la conexión emocional que existe entre las personas y los animales.
Desde su experiencia, los animales ofrecen un tipo de amor distinto al humano porque no existe el juicio. No importa la apariencia, el éxito, el dinero o los errores: simplemente acompañan.
Esa ausencia de condiciones hace que muchas personas puedan mostrarse completamente auténticas frente a ellos, construyendo una relación basada únicamente en la presencia y el afecto.
Los animales también perciben nuestras emociones
Uno de los temas centrales de la conversación gira alrededor de la sensibilidad emocional de perros y gatos.
Paula sostiene que los animales son capaces de percibir estados emocionales incluso cuando las personas no los expresan verbalmente. Según explica, muchas veces se acercan espontáneamente cuando su cuidador está triste, permanecen a su lado durante momentos difíciles o incluso buscan acostarse sobre la zona del cuerpo donde alguien siente dolor.
Desde su perspectiva, esa comunicación ocurre principalmente a través de la energía más que mediante las palabras.
¿Los animales entienden lo que les decimos?
La entrevista aborda una pregunta que muchos dueños de mascotas se hacen.
Para Paula, los animales comprenden mucho más que órdenes básicas como «parque», «galleta» o «ven». Sin embargo, afirma que lo más importante para ellos no son las palabras sino la coherencia entre lo que una persona dice y lo que realmente siente.
Cuando existe contradicción entre ambos mensajes —por ejemplo, querer secretamente que el perro duerma en la cama mientras verbalmente se le prohíbe subir— el animal recibe señales confusas que pueden reflejarse posteriormente en su comportamiento.
El duelo también deja culpa
Más allá de la tristeza, Paula habla de una emoción que aparece con enorme frecuencia cuando fallece una mascota: la culpa.
Culpa por no haber detectado antes una enfermedad.
Por no haber buscado una segunda opinión.
Por haber autorizado un tratamiento.
Por no haber estado presente.
Por creer que siempre pudo hacerse algo más.
Su mensaje es claro: estas preguntas forman parte natural del proceso de duelo y necesitan ser transitadas con compasión para no convertir el recuerdo del animal en una fuente permanente de sufrimiento.
¿Volver a tener otra mascota?
Muchas personas sienten que adoptar nuevamente significa traicionar el recuerdo del animal que falleció.
Paula piensa exactamente lo contrario.
Asegura que abrir nuevamente el corazón no implica reemplazar a quien se fue, porque cada mascota tiene una personalidad completamente distinta. Más bien representa permitir que el amor siga encontrando un lugar donde expresarse.
De hecho, relata cómo apenas unos meses después de perder a Aloja llegó a su vida Maja, una pequeña pomerania cuya llegada estuvo marcada por una serie de coincidencias que ella interpreta como una sincronía. La cachorra ya había sido comprada por otra persona, pero finalmente nunca fue recogida y terminó viviendo con ella.
Más allá de las creencias
La conversación también explora temas espirituales relacionados con la comunicación energética con los animales, la posibilidad de que permanezcan conectados con sus dueños después de morir, la percepción intuitiva que tendrían frente a las emociones humanas y la manera como, desde la visión de Paula, pueden acompañar procesos de sanación. Estas afirmaciones corresponden a su experiencia personal y a las prácticas energéticas que desarrolla, y forman parte del enfoque espiritual compartido durante la entrevista.
Un episodio que habla de amor, no solo de pérdida
Aunque el punto de partida es la muerte de una mascota, la conversación termina siendo una reflexión mucho más amplia sobre el amor, la culpa, la gratitud y la capacidad de volver a abrir el corazón después del dolor.
Porque quienes han compartido su vida con un perro, un gato o cualquier animal de compañía saben que su ausencia deja silencios difíciles de explicar.
Y quizás esa sea la idea más poderosa que deja este episodio de Detrás del Like: cuando una mascota parte, no desaparece únicamente un compañero de cuatro patas. También termina una rutina, una forma de recibir afecto y una historia que cambió para siempre la vida de quien tuvo el privilegio de compartirla.
